
Deje de desperdiciar su patio este invierno
Es un problema clásico: tiene un espacio exterior maravilloso, pero en cuanto baja la temperatura, se convierte en un lugar desolado. La mayoría de las personas intentan solucionar esto con calentadores de aire forzado, pero el problema es que no se puede calentar al viento. En cuanto sopla una brisa, todo ese aire caliente desaparece.
Por eso usamos calentadores de onda corta infrarroja. En lugar de luchar contra el clima, estos dispositivos emiten ondas que calientan directamente a las personas y los muebles. Es como estar bajo el sol en un día otoñal frío.
El secreto para lograrlo
No basta con colocar estos calentadores en cualquier lugar. El objetivo es crear una “cortina de calor” desde el techo o desde las vigas superiores. Así, el frío no podrá afectar a sus invitados.
Lo mejor de todo es que funciona de inmediato. Basta con encenderlos, y las personas sentirán el calor de inmediato. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente.
Cómo esto realmente le permite ganar dinero
Seamos honestos: nadie quiere sentarse en un patio helado. Cuando se instalan estos calentadores, de repente se tiene más espacio útil.
Pero hay una ventaja adicional: cuando las personas están cómodas adentro, tienden a quedarse allí horas, tomando algo de beber y ocupando las mesas. Afuera, aunque también se sienten cómodos, no tienen ganas de quedarse mucho tiempo. Comen, disfrutan del ambiente y se van. De esta manera, sus invitados están contentos y usted recupera sus mesas más rápidamente. Es una situación ganar-ganar.
Un consejo importante sobre la instalación
No basta con colgarlos en el techo. Si están demasiado bajos, sus invitados se sentirán como si estuvieran siendo asados. Si están demasiado altos, el calor no llegará hasta las mesas.
Todo se trata de calcular bien la ubicación de los calentadores. Por lo general, recomendamos una distribución escalonada. Esto evita esos molestos “puntos calientes” y asegura que el calor se distribuya uniformemente por todo el patio, para que nadie quede temblando en algún rincón frío.